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La dieta que ayuda a mantener la fertilidad

Se trata de una dieta variada, adaptada al peso de cada individuo, rica en productos naturales y no procesados, y baja en grasa. Las frutas y verduras, al menos 5 raciones al día, el consumo regular de pescado azul y frutos secos, junto con aceite de oliva componen los principales alimentos.

Esta es la propuesta de la ginecóloga Laura García de Miguel, de la clínica de reproducción asistida Tambre de Madrid, que expuso en el transcurso de una mesa redonda sobre reproducción asistida, fertilidad y nutrición dentro de las XXI Jornadas de Nutrición Práctica celebradas en la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense de Madrid, organizadas recientemente por la Sociedad Española de Dietética y Ciencias de la Alimentación (SEDCA).

El estrés oxidativo tiene una causa puramente fisiológica ya que todos los procesos de las células influyen en la creación de radicales libres de oxígeno, pero se acentúa con las altas temperaturas sobre el esperma como el caso, por ejemplo, de hombres que se pasen muchas horas sentados; radiaciones, insecticidas y pesticidas, enfermedades sistémicas (que afectan a varias partes del organismo); tabaco; obesidad; falta de ejercicio y una dieta pobre.

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Frutas y verduras. EFE/Daniel Karmann

Los alimentos ricos en antioxidantes pueden contribuir a reducir el efecto de los radicales libres sobre la salud reproductiva, según estudios citados por la doctora. Estos son los antioxidantes que no pueden faltar en la dieta:

  • Vitamina E: en aceites vegetales, como el de oliva y en frutos secos.
  • Vitamina-C: en cítricos, tomate y pimiento rojo. Tomar en crudo. Mejora el recuento y la vitalidad y movilidad de espermatozoides.
  • Vitamina-D: el 80% llega por exposición solar y aunque no abunda en los alimentos está presente en pescado, setas y productos lácteos enriquecidos de forma artificial. El impacto de esta vitamina en la fertilidad es tal que a día de hoy se prescribe de manera sistemática en las mujeres gestantes.
  • Folatos: derivados de la vitamina B, su déficit afecta al feto en el tubo neural o espina bífida, entre otros. Fundamental iniciar el suplemento de folatos el mes previo a la concepción. Se encuentra en acelgas, espinacas o legumbres pero a priori ninguna dieta tendría el suficiente aporte de folatos y es preciso tomarlo en suplementos.
  • Astaxantina: carotenoide es uno de los de mayor poder antioxidante y da color al salmón, langostinos y gambas.
  • Zinc: Positivo para la espermatogenesis (formación de las células sexuales masculinas), muy frecuente en las ostras. El alcohol interfiere en la absorción de este mineral.
  • Selenio y magnesio: También se utilizan para la fertilidad del hombre. Presente en cereales, semillas, pescados, mariscos, en el caso del primero, y en derivados del cacao, espinacas y remolacha en el segundo.
  • Betacarotenos: abundante en vitamina A presente en zanahorias, espinacas, calabaza.. beneficioso para la mucosa uterina, pero no es recomendable el exceso.
  • Ácidos grasos poliinsaturados: omega 3 y 6.

La edad, el principal escollo

Aunque una vida sana y una dieta antioxidante ayuda al camino de la fertilidad, el principal escollo de la vida actual para llevar a término un embarazo es la edad tardía de la mujer y de sus óvulos, asegura la doctora García de Miguel.

La mujer nace con un número limitado de óvulos, alrededor de 500.000, y como media entre los 35 y los 38 años se inicia el proceso de envejecimiento ovárico tanto en cantidad como en calidad.

“Las mujeres deberíamos embarazarnos en la veintena, pero es entre los 40 y 50 años cuando se produce el mayor número de mujeres que buscan un embarazo por reproducción asistida y es cuando tenemos dificultades para encontrar una calidad suficiente de ovocitos”, señala.

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Foto: Quirónsalud

Pero también la calidad del esperma del hombre ha bajado. El 15% de los varones estériles presentan un seminograma normal en cuanto a concentración y movilidad de espermatozoides pero no son efectivos para la fecundación. Entre el 30 y 80% de esas alteraciones “se podrían deber al estrés oxidativo”, señala la ginecóloga, ya que daña la membrana del espermatozoide y altera su motilidad y capacidad para penetrar al ovocito.

El peso sí importa, modera la dieta

La obesidad (un Índice de Masa Corporal superior a 30) juega en contra a la hora de quedarse embarazada, como constató en la citada mesa redonda Laura Moreno Ochoa, enfermera del área de reproducción del hospital Gregorio Marañón de Madrid.

“El IMC de obesidad va en contra del resultado del tratamiento de reproducción, no solo necesitamos que pierdan peso, sino que lo hagan rápido, además de abandonar otros factores de riesgo como el tabaco o el alcohol”, apunta.

“Los estudios dicen -asegura- que solo con que la mujer obesa pierda entre un 5 y un 10% de su peso corporal puede, incluso, quedarse embarazada por la vía natural. Viendo las tasas de resultados, perder peso es el primer tratamiento de reproducción que puede existir.

Además, un embarazo con obesidad puede conllevar problemas para la madre como diabetes, hipertensión o complicaciones en el parto, mientras que el feto tiene riesgo de nacer prematuro, muerte súbita, diabetes, obesidad o espina bífida, entre otros riesgos.

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Fuente: efesalud
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